Dieciocho

Por Kevin Vaughan / 19 de abril de 2009
Fuente: Family is “forever grateful” video gives voice to memory

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Un día a principios de diciembre de 1999, siete meses después de que la bala de un asesino matara a su hijo en el exterior del instituto Columbine, Sue Petrone se giró hacia su marido Rich y le dijo: “Desearía poder oír la voz de Danny una vez más”.

Danny Rohrbough era su hijo, un quinceañero de sonrisa encantadora y extravagante sentido del humor. Había sido uno de los primeros en morir el 20 de abril de 1999, cuando Eric Harris y Dylan Klebold atacaron el instituto con armas y bombas.

Un día o dos después de que Sue pronunciara su deseo, sonó el teléfono. La llamada, y el regalo que supuso, la harían estar agradecida por siempre.


Richard Petrone selecciona algo en su ordenador portátil. Un segundo después, la pantalla parpadea y un vídeo de 42 segundos de duración da comienzo. La cámara hace un movimiento de barrido mostrando unas escaleras de cemento situadas en el exterior del lado sudoeste del instituto antes de enfocar a un chico sentado en el extremo superior de las mismas.

El chico es Danny.

Lleva unas zapatillas Nike, pantalones vaqueros y una camiseta Sony de color verde. Es un día soleado en agosto de 1998. Ocho meses antes de que muera al pie de esas mismas escaleras, llevando esa misma camiseta, durante la locura que se desató el 20 de abril de 1999.

La cámara se acerca a él.

“¿Puedo hacerte unas preguntas?”

“Claro”, dice Danny.

“¿Sueles usar las máquinas expendedoras?”

“Algunas veces”, responde.

“¿Y por qué las utilizas?”

“Bueno, porque no me apetece tener que hacer cola para comprar comida”, contesta.


El que fue por entonces el peor tiroteo escolar de la historia estadounidense comenzó sobre las 11:19 de un martes.

Danny salió por una de las puertas de la cafetería de Columbine con una lata de refresco. Los dos asesinos, con armas sujetas por correas alrededor de sus cuerpos y con los bolsillos de sus pantalones cargo llenos de bombas caseras, se encontraban en lo alto de las escaleras.

Golpeado por las balas mientras caminaba, Danny cayó sobre el pavimento y murió.

En medio del caos de los primeros boletines de noticias, Sue, Rich y el padre de Danny, Brian Rohrbough, corrieron al colegio Leawood, lugar al que se estaban llevando a los estudiantes evacuados de Columbine en autobuses escolares para que pudieran reunirse con sus padres.

Los autobuses dejaron de llegar y la tarde se fue convirtiendo en noche.

Ya era por la mañana cuando supieron con certeza lo que había pasado, una de las fotografías del periódico mostraba a Danny tendido en el suelo, muerto.


Años después, Sue aún recuerda aquella llamada con claridad.

La hizo Bethanee Scott, cuya hermana Rachel también había sido asesinada en Columbine. Ella y otros familiares estaban revisando cintas de vídeo. Una de ellas parecía ser algo que Rachel había grabado en el instituto, y cuando Bethanee le echó un vistazo, reconoció a Danny y llamó a Sue.

Sue y Rich corrieron a ver la cinta. Tras el visionado, el deseo de Sue quedó concedido. Tenían otros vídeos de Danny, pero habían sido grabados cuando era mucho más joven.

Este era especial. Mostraba la quintaesencia de Danny al final de su demasiado breve vida. Joven, inocente y feliz.

“Plasma toda su personalidad, ¿verdad?” pregunta Rich. “Quiero decir, él era así. Este era él”.

1 comentarios:

Fernanda Castillo 21 de abril de 2017, 3:06  

Y pensar que yo naci un mes despues :o

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Esta página está dedicada a todos aquellos que resultaron heridos o murieron en el tiroteo que tuvo lugar en el instituto Columbine en Littleton, Colorado, el 20 de abril de 1999. Esta web trata sobre los hechos que tuvieron lugar ese día, da una escueta mirada a la realidad de las acciones de Eric Harris y Dylan Klebold y las consecuencias que éstas tuvieron.

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