Columbine: Padres de un asesino

Por David Brooks / 15 de mayo de 2004


Tras escribir una columna hace unas semanas sobre el tiroteo de 1999 en el instituto Columbine, recibí un e-mail de Tom Klebold, el padre de Dylan Klebold, uno de los agresores. Tom no estaba de acuerdo con la columna, pero lo más llamativo de su mensaje era que a pesar de reconocer el horrible crimen que su hijo había cometido, Tom seguía siendo ferozmente leal hacia él. Lo que da lugar a esta pregunta: Si tu hijo comete un crimen así, ¿qué haces con el resto de tu vida?

Tom y Susan Klebold realmente no han hablado con la prensa de nada de esto. Pero las demandas contra ellos están quedando zanjadas, y confían en The New York Times, que es el periódico que leen cada día, así que estuvieron dispuestos a tener una larga conversación conmigo esta semana.

Son una pareja culta, pensativa y altamente inteligente (Dylan se llamaba así por Dylan Thomas). Durante nuestra conversación discutieron asuntos entre ellos, además de responder a mis preguntas. Su hijo, por cierto, es ampliamente visto como el seguidor, que fue guiado por Eric Harris hacia esta pesadilla.

Los Klebold describen el día del tiroteo como un desastre natural, como un “huracán” o una “lluvia de fuego”. Dicen que no tenían ningún indicio del estado mental de Dylan. Tom, que trabaja desde casa y veía a su hijo cada día, había pasado parte de la semana anterior con Dylan mirando habitaciones en residencias universitarias para el próximo año.

Cuando se enteraron del tiroteo, no se les pasó por la cabeza que Dylan fuera uno de los responsables. Cuando se les informó, “corrimos por nuestras vidas”, dice Susan. Se recluyeron, desesperados por tener más información. “No sabíamos lo que había sucedido”, dice. “No pudimos llorar la muerte de nuestro hijo”.

La primera noche, su abogado les dijo, “Dylan ya no está aquí para que la gente lo odie, así que os van a odiar a vosotros en su lugar”. Incluso mientras hablamos esta semana, Tom tiene delante los resultados de las encuestas, reportajes de las noticias y documentos que muestran que el 83% de los estadounidenses creían que los padres eran en parte culpables. Sus vidas están ahora sujetas a esta insondable pregunta: ¿Quién es responsable?

Pero están seguros de una cosa. “Dylan no hizo esto a causa del modo en que fue educado”, dice Susan. “Lo hizo en contradicción al mismo”.

Después del tiroteo, hicieron frente a una sencilla elección: mudarse y cambiar sus nombres, o volver y retomar sus vidas. Susan piensa en marcharse cada día. “No les dejaré ganar”, dice Tom. “No puedes escapar de algo así”.

Así que viven en la misma casa y continúan con los mismos trabajos. Susan trabaja en el sistema de formación profesional superior. “Es increíble cuánto tiempo me llevó levantarme y decir mi nombre en una reunión, decir, ‘Soy la madre de Dylan Klebold’ “ dice Susan. “Dylan podría haber matado a cualquiera de los hijos de las personas con las que trabajo”.

En general, dice Tom, “la mayoría de la gente ha tenido buen corazón”. Sus amigos los arroparon. Sus vecinos los llamaban para avisarlos si veían un coche desconocido merodeando por el vecindario. Hay momentos incómodos cuando tienen que utilizar su tarjeta de crédito en alguna tienda, pero ha habido pocas malas escenas. Un dependiente miró el nombre y comentó a Susan, “Vaya, eres una superviviente, ¿verdad?”

El incidente más irritante, dice Susan, tuvo lugar cuando alguien dijo, “Te perdono por lo que has hecho”. Susan insiste en que “no he hecho nada por lo que necesite perdón”.

Cuando hablan del suceso, lo tratan como si fuera un suicidio. Reconocen los asesinatos que cometió su hijo pero no enfatizan en ellos. También piensan en las señales que no detectaron. “(Dylan) no tenía esperanza. No nos dimos cuenta de ello hasta después de que todo terminara”, dice Tom. Susan añade: “Creo que sufrió terriblemente antes de morir. Nunca me perdonaré a mí misma por no haberme dado cuenta”.

Creen que lo que llaman “cultura tóxica” del instituto – la veneración de los atletas y la tolerancia del acoso escolar – fue el principal detonante que hizo explotar a Dylan. Pero confiesan que por lo general, no tienen ninguna explicación.

“Soy una persona cuantitativa”, dice Tom, un ex geofísico. “No estamos cualificados para resolver esto”. Anhelan algún estudio acreditado que les pueda aportar una respuesta. “La gente necesita entender”, dice Tom, “esto podría haberles sucedido a ellos”.

Mi instinto es que Dylan Klebold era un agente moral autónomo que tomó sus decisiones y debería ser condenado por ellas. Ni su instituto ni sus padres determinaron su comportamiento. Ahora sus padres sufren las terribles consecuencias. Diría que las están afrontando con valentía y honradez.


Esta página está dedicada a todos aquellos que resultaron heridos o murieron en el tiroteo que tuvo lugar en el instituto Columbine en Littleton, Colorado, el 20 de abril de 1999. Esta web trata sobre los hechos que tuvieron lugar ese día, da una escueta mirada a la realidad de las acciones de Eric Harris y Dylan Klebold y las consecuencias que éstas tuvieron.

Si has llegado aquí buscando información sobre la masacre del instituto Columbine porque estás investigando o simplemente porque quieres saber lo que pasó, sé bienvenido.