Las Cintas del Sótano, destruidas.

Por Alan Prendergast / 2 de febrero de 2015 

Fueron los objetos más famosos, y a su vez los menos vistos, relacionados con uno de los peores tiroteos de la historia de América. Aproximadamente cuatro horas de vídeos caseros grabados por dos futuros asesinos adolescentes durante las últimas semanas de sus vidas que permitían echar un pequeño vistazo a los métodos y a los motivos que llevaron a que trece personas fueran asesinadas y muchas más resultaran gravemente heridas en el ataque que tuvo lugar en el Instituto Columbine en 1999. 


Las así llamadas, “cintas del sótano”, de Eric Harris y Dylan Klebold han sido sujeto de fuertes demandas y especulación en los medios de comunicación, curiosidad morbosa e indignación, psicoanálisis incompletos y peticiones para ser estudiadas por investigadores especializados en la prevención de la violencia. 

Y ahora podrían ser historia, pero no del modo en que Eric y Dylan pensaron. 

Los oficiales de las fuerzas de seguridad siempre han considerado las cintas como si se tratara de un residuo tóxico especialmente infeccioso, un manual básico sobre asesinatos en masa que podría inspirar más violencia y que, por lo tanto, nunca debe ser hecho público. Pero esto podría haber dejado de ser un problema: un representante de la Oficina del Sheriff del condado de Jefferson, el organismo que llevo a cabo la incautación de los vídeos encontrados en casa de Eric Harris horas después del tiroteo, confirmó hace poco que todas las copias conocidas de las cintas del sótano han sido destruidas. 

“No tengo conocimiento de que nadie más posea alguna copia” dice Jacki Kelley, directora de información pública de la Oficina del Sheriff del condado de Jefferson. “En realidad guardamos muchas pruebas de la investigación sobre Columbine durante más tiempo del que es requerido en nuestras políticas de retención.” 

Kelley dice que el sheriff Ted Mink aprobó la destrucción de las cintas, junto con casquillos de balas, armas y otras pruebas relacionadas con Columbine, a principios de 2011. La destrucción de los vídeos tan solo se ha conocido recientemente, después de que un particular rellenara una petición solicitando poder conseguir acceso a las cintas del sótano (Mensaje original). En la respuesta se mencionaba que la Oficina del Sheriff “ya no tenía en su poder ninguno de los documentos solicitados en la petición”

Mink dijo que quería asegurarse de que los vídeos de Harris y Klebold, en los que detallaban cómo fabricar bombas, expresaban sus esperanzas de que se produjeran ataques similares y cómo esperaban conseguir muchos seguidores “porque somos unos putos dioses”, nunca llegaran a Internet. 

“Esa fue mi decisión”, dice. “No puedo decirte cómo tomar medidas preventivas. Pero en mi corazón, sentí que actuar así era una forma de hacerlo.” 

Sin embargo, algunos investigadores sociales han sostenido que las cintas, junto con los escritos de los asesinos y otros vídeos que hicieron, podrían ser útiles para lograr entender la psicología de estos tiradores de instituto y poder reconocer las señales de aviso que puedan prevenir más tragedias. “Unas cuantas personas las han visto y han escrito sobre ellas” menciona Del Elliott, director fundador del Centro para el Estudio y la Prevención de la Violencia de la Universidad de Colorado en Boulder. “Pero el hecho de que nos estamos perdiendo información que podría ser útil en el futuro es preocupante.” 

Varias de las familias de las víctimas, al igual que los padres de los agresores, han apoyado que se oculten o se destruyan las cintas, temiendo que pudieran inspirar a potenciales imitadores. Pero otras familias han presionado para que fuesen hechas públicas, interpretando la reticencia de los oficiales de Jeffco a revelar pruebas como parte de un patrón de comportamiento mucho más grande que incluye no solo el encubrimiento de determinadas pruebas, sino todas las informaciones erróneas que han plagado la investigación sobre Columbine. Unos pocos sostienen que hacer públicas las cintas serviría para desmitificar a los asesinos, mostrándolos como adolescentes enfadados, crédulos y obsesionados consigo mismos. 

“Cuando tienes vídeos de terroristas islamistas decapitando gente en YouTube, se hace difícil creer que esas cintas no puedan ser hechas públicas”, dice Brian Rohrbough, cuyo hijo de quince años fue asesinado en Columbine. 

La silenciosa destrucción de las cintas, añade, solo sirve para profundizar en su desconfianza hacia la Oficina del Sheriff: “Hubo un tiroteo llevado a cabo por un imitador inmediatamente después de Columbine, y puedes usar el argumento de que este material no debería hacerse publico durante un tiempo. Pero todos esos argumentos pierden su validez cuando tienes en cuenta el modo en que (el anterior sheriff) John Stone y (el anterior fiscal del distrito del condado de Jefferson) Dave Thomas engañaron a las familias en relación a lo que ellos sabían.” 

El contenido de las cintas fue uno de los secretos más cuidadosamente guardados de la Investigación Columbine durante sus primeros meses, justo hasta que los oficiales de Jeffco proporcionaron acceso exclusivo a los materiales a un reportero de la revista Time, lo que llevó a una sensacionalista historia de portada y a la indignación de la comunidad. Fue entonces cuando Stone organizó apresuradamente un visionado de las cintas con algunos medios de comunicación locales y miembros de las familias de las víctimas. Esa fue la única vez que las cintas, o al menos parte de ellas, han sido proyectadas en público. 

En 2001, después de que Westwood y el Rocky Mountain News publicaran extensos extractos del diario de Eric Harris, el Denver Post acudió a los tribunales para requerir que el resto del material incautado en las casas de los asesinos fuese hecho público, incluyendo las cintas del sótano. El caso se alargó cinco años. Después que el Tribunal Supremo de Colorado declarase que los materiales eran documentos de justicia criminal, bajo el control de la Oficina del Sheriff, el sheriff Mink decidió hacer públicos los escritos de Klebold y Harris (conocidos como Documentos Columbine) pero mantener las grabaciones de vídeo y audio en las cajas fuertes. 

Hubo debates sobre permitir a investigadores en prevención de la violencia, algún tipo de acceso a las cintas, pero las leyes de Colorado en relación a este tipo de materiales no incluyen ninguna cláusula para acuerdos de ese tipo. “Todos teníamos la sensación de que sería una publicación que supondría todo o nada,” dice Kelley. 

Las cintas también se exhibieron de forma altamente restringida en pleitos contra una compañía farmacéutica y contra los padres de los agresores. Siguiendo el procedimiento propio de estos casos, el juez Lewis Babcock ordenó que las declaraciones de los padres fueran selladas y guardadas en los Archivos Nacionales y Administración de Documentos durante veinte años (hasta 2027). No está claro si se pueden haber conservado algunas de las copias de las cintas realizadas para su proyección en estos juicios aunque, en otro veredicto, Babcock ordenó que las copias de las cintas utilizadas en los litigios fueran destruidas. 

Entonces, ¿han desaparecido todas las copias de las cintas? Eso parecen creer Mink y Kelley. Otras fuentes aseguran que hay al menos una grabación de audio de algunas de las cintas, se tiene constancia de que también se realizaron copias de las mismas que se entregaron a algunos agentes del FBI y transcripciones parciales del material llevan circulando en Internet desde hace años, incluyendo un resumen publicado por la propia Oficina del Sheriff. Pero un texto no es lo mismo que un vídeo, y Mink siente que él ha hecho todo lo que puede para asegurarse de que las cintas no terminan en YouTube. 

Mink se siente a gusto con su decisión, tomada después de consultar con expertos de la Unidad de Análisis del Comportamiento del FBI, quienes le dijeron que las cintas supondrían un “fuerte motivador” a la violencia para otros jóvenes suicidas u homicidas. 

“La opinión general de los investigadores que se encontraban en la sala fue que las cintas no tenían ningún valor”, dice Mink. “No vieron nada en ellas. Solo su potencial para inducir a más violencia si caían en las manos equivocadas.”


1 comentarios:

Herny Castro 19 de junio de 2017, 5:16  

Eso es lo que ellos quieren que pensemos

Publicar un comentario


Esta página está dedicada a todos aquellos que resultaron heridos o murieron en el tiroteo que tuvo lugar en el instituto Columbine en Littleton, Colorado, el 20 de abril de 1999. Esta web trata sobre los hechos que tuvieron lugar ese día, da una escueta mirada a la realidad de las acciones de Eric Harris y Dylan Klebold y las consecuencias que éstas tuvieron.

Si has llegado aquí buscando información sobre la masacre del instituto Columbine porque estás investigando o simplemente porque quieres saber lo que pasó, sé bienvenido.